domingo, 5 de febrero de 2012

El bosque desde fuera: 38 Congreso PSOE

El proceso congresual del PSOE ha sido como echar la quiniela para la siguiente jornada de liga sin preocuparse de los partidos que tienen que jugar de inmediato.

Las claves para entender lo que pasaba entre bambalinas la dieron los discursos de los candidatos. Ambos lanzaban sus mensajes para leer entre líneas a los pocos delegados que a esas alturas sí habían decidido su voto, pero no lo habían desvelado, esperando que con las arengas y proclamas pudieran llevarse el gato al agua.

No fue así, los días anteriores e incluso la misma noche anteriores de la votación hubo un auténtico ejercicio de convicción personal e individualizado por parte del equipo de Rubalcaba basado en una meta: un futuro estable y de crecimiento progresivo.

Conscientes por fin de la devacle, y de que ésta tendrá su cenit en la pérdida de Andalucía en marzo y del País Vasco el año que viene, los socialistas han optado por una apuesta menos arriesgada que la que proponía Chacón.

El mensaje clave de Chacón en clave interna fue "sin interregnos" es decir, sin soluciones pasajeras, en clara alusión a su compañero en liza, Rubalcaba. Esto es, Rubalcaba ya tiene decidido que no se presentará a la Presidencia del Gobierno en 2015 si no lo hace Rajoy.

Si en cambio el PP opta por cambiar su cabeza de cartel posicionará a quién lo lleva deseando y buscando desde hace tiempo, Alberto Ruiz Gallardón. En ese caso, los socialistas ya tendrán el recambio preparado. Y se trata de un hombre que tiene consigo todos los valores de aceptación que tiene el ex-alcalde de Madrid y uno más, el haber sido clave en terminar con la banda terrorista ETA y que para 2015 tendrá un escenario mucho mucho más tangible, puesto que los avances en la política vasca habrán dado para entonces sus frutos. Esta persona es el Lehendakari vasco, Patxi López.

Mientras, hasta ese momento, el PSOE deberá centrarse en su ejercicio de oposición al tiempo que fortalece el elemento clave del discurso de Rubalcaba "un partido fuerte". Esto es, crear músculo en la organización, ampliar la base de militantes y abrir el partido a una sociedad heterogénea, que no son otras que las claves de la victoria del PP.

El movimiento tiene su lógica, aunque a cambio nos quedaremos sin saber, si la frescura y determinación de Carmen Chacón hubiera sido capaz de levantar en menos tiempo al partido y ofrecer a la sociedad española, desde el minuto 1, una solución definitiva al desastre electoral del último año.

Pero igual de lógico, el resultado también es arriesgado. Porque si en 2015 vuelve a presentarse Rajoy con una legislatura más que salvable en lo económico, y su contricante es Rubalcaba y éste no ha podido ejercitar al partido y pierde... entonces sí asisteremos a un auténtico desastre para la izquierda española. Porque ni Rubalcaba, ni Chacón, ni Patxi López podrán salvar la situación y habrá que esperar, en interregno, a otro líder que no es ninguno de los situados ahora en primera línea.

Con todo tenemos una apuesta y un rumbo definido. España necesita de una oposición fuerte y útil que pare los pies a los desmanes de una derecha que ha sumido a Europa en la peor crisis de su historia, no sólo económica, sino también de valores. Ese papel le corresponde al PSOE y a sus más de 200 mil militantes, porque sencillamente no podemos consentir que tantos años de trabajo por la consecución del Estado del Bienestar caigan en manos de un atajo de ávaros que sólo pretenden llenarse los bolsillos a costa de los demás.

En la tarea de Rubalcaba está pues, además de marcar con dientes a Rajoy, crear la oportunidad de victoria en las próximas elecciones empezando por las municipales y autonómicas, preludio de las generales. Este dato también apuntala a Patxi López, porque es la primera vez en la historia del partido que un líder regional puede estar como cabeza de cartel, porque también es la primera vez que un líder regional ha tenido la proyección nacional que ha tenido López.

A espera de buen trabajo no puedo más que desear que salga bien.

viernes, 20 de enero de 2012

Repensemos la cultura

El reciente ataque contra el acceso a la cultura que están orquestando y ejecutando Industrias Culturales y Gobiernos a la par, me hace reflexionar sobre la situación de la Era de la Información del siglo 21 y su capacidad para dar respuesta a las demandas de la ciudadanía global.

Partamos de lo más simple, la necesidad de consumir bienes culturales e informativos en cualquiera de sus formatos que tiene la ciudadanía en cualquier de sus capas sociales.

Sin duda estamos frente a un hecho irrebatible, precisamos de alimentar nuestra curiosidad ya sea a través del cine, la lectura, la música, la ciencia o cualquiera de las manifestaciones artísticas o científicas que nos hacen ser lo que somos, elementos de una sociedad multicultural, interrelacionada y llena de imaginación y ganas de aprender y asumir valores. Éstos son transmitidos en multitud de formatos y a través de multitud de canales.

La producción de estos bienes corresponde a la industria del ramo, y es justo que quiénes se dedican a su producción y distribución puedan someterse a las mismas normas de mercado que el resto de las actividades económicas. Y es en este punto, no en otro, dónde surge el debate, en las mismas normas para todos los actores del mercado.

En el adorado y denostado siglo 20, hubo que dar respuesta, por parte de los poderes públicos, a la necesidad de la ciudadanía de consumir en grandes cantidades las producciones artísticas y científicas, por lo que se creó la mayor red de conocimiento y acceso a la cultura que jamás el hombre y la mujer han tenido: Las bibliotecas.

Y con ellas nacieron, subsecuentemente, el resto de soluciones (hemerotecas, ludotecas, videotecas, etc) que la socialdemocracia, como garante del progreso y el bienestar, había de ofrecer a la totalidad de la población. Ahora, a no ser que nos las privaticen, tenemos a mano en casi todos los municipios de Europa una biblioteca, un punto de acceso a la cultura impagable por la función social que realizan.

Sin embargo, cuando esta solución fue puesta en marcha, la industria cultural y sus canales de difusión no contaban con las herramientas de protección que le son propias. Ahora sí las tiene, por lo que me resulta del todo deleznable que presionen y aboquen a los legisladores a perseguir a quiénes no se atengan a sus formas de consumo. Esto es, como decía más arriba, el romper con las normas de mercado, imponiendo modos de consumo.

Los poderes públicos han de proteger y defender aquellos bienes que realmente están en peligro y que son patrimonio común a todos, no las producciones particulares, por muy legítimas que sean y por mucha calidad que tengan en su proceso de elaboración. Así pues es la propia Industria quién debe, al amparo de la ley, pensarse a sí misma como realmente es: el instrumento a través del cual los demás podemos soñar con otras historias, otros escenarios e infinidad de formas de vida distintas.

La Industria no es víctima más que de sí misma y de su incapacidad de afrontar el reto de su permanencia y existencia en la Era de la Información del siglo 21. Es por ello por lo que debe abrir el campo lo suficiente para crear, como ya se hizo en otro momento, una plataforma universal capaz de lograr el acceso a sus producciones sin mayores restricciones que las que la tecnología impida. Ya hemos visto como ha sido capaz de hacerlo en otros campos como la moda, la construcción o la propia tecnología.

Cualquier otra solución, además de transitoria será inutil e hipócrita. Además estaremos consintiendo que se cometa el mayor de los crímines, el sesgar a las capas de población en función de su renta, limitar el acceso a la cultura a quién pueda pagarla y con ello, abocar a la incultura a inmensa mayoría de la población.

No seremos necios al pensar, que ésta, como todas las demás, es una forma más de usurpar nuestra capacidad de decisión, porque realmente es de lo que se trata, siempre fue más fácil engañar a los ignorantes.

jueves, 19 de enero de 2012

Fantasía de PSOE

Érase una vez un partido superdemocrático que se olvidó que hace la pila de años sacó millones de votos y más de 200 escaños en el parlamento. Lo ganaba todo, aunque presentara escobas en los carteles (que de hecho alguna presentó) pero pasaron los años y como todo en la vida se acabó, su buena suerte tornó y ahora se relamía las heridas en la oposición.

Ese partido superdemocrático se fijó en lo que decía la gente por la calle y dijo de volver, no a conectar con la gente, sino a ser el partido de la gente, motivo por el cual siempre había ganado antes.

Y entonces abrió sus locales a todo el mundo sin importar de dónde viniera, eliminó su estructura piramidal y convocó primarias en las que podía participar hasta el último de los vecinos del pueblo.

Ese partido se lanzó un congreso donde aprobaron un montón de colores para su bandera, una gran bandera repleta de sueños e ilusiones para llevar a su país a primera línea del bienestar y el progreso. El verde y el rojo, el azul y el rosa, el amarillo y el blanco se mezclaban con multitud de tonalidades que venían de todas partes y así, una vez más, tomaron el liderazgo.

Pusieron al frente a caras conocidas y nuevas que transmitían ilusión por el futuro, que con una sonrisa conseguía explicar el proyecto que entre todos habían ideado.

En ese partido superdemocrático ya no pesaban los territorios ni las sillas, no valía más que la honestidad y la humildad. Por lo que todos los votos y las opiniones eran iguales, abiertos, sinceros y recogiendo en todo momento el sentir de la ciudadanía.

Y lo hicieron porque ahora ya no serían más 110, eran millones, volvían a ser mayoría.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Internet es libre. Suscribo

Ante la previsible aprobación de la polémica “Ley Sinde”, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet seguimos manifestando –como hicimos en el Manifiesto de 2 de Diciembre de 2009- nuestra firme oposición a una norma que incluye modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet.

En principio no parece de recibo que un Gobierno en funciones adopte esta decisión en su último o uno de sus últimos Consejos de Ministros. Sería doblemente grave que se confirmaran las presiones ejercidas por EEUU, a través de su embajada en Madrid, como revelaron los cables de Wikileaks.

En todo caso insistimos en estos razonamientos:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

viernes, 25 de noviembre de 2011

No perdemos nada

Dicho y hecho.

Cuando a finales del siglo 19 empezábamos a experimentar la importancia del Estado del Bienestar, ya algunos de sus partidarios y detractores anunciaron que no duraría para siempre. La cuestión clave de ese momento no fueron los logros tangibles de las centrales de trabajadores (8 horas laborales, maternidades, guarderías, universalidad de la educación y la sanidad, etc) sino la novedad de la organización de los mismos.

Porque estas aspiraciones convertidas en realidad no fueron inventadas en esos años, sino que venían siendo demandadas desde hacía siglos. El pensamiento humanista, el movimiento antiesclavista o las primeras sufragistas ya pusieron las primeras cartas encima de la mesa. Fueron después las organizaciones obreras las que sorprendieron al poder con sus acciones de resistencia y acción política.

Ahora estamos en la misma tesitura. Gran oportunidad pues para los historiadores (que la historia siempre se repite) la que tenemos delante para saber que es lo que probablemente acabará pasando.

Consolidados los movimientos sociales de todo tipo tendremos que avanzar en el tiempo hasta la Segunda Guerra Mundial para comprender la situación actual. El conflicto internacional que más desgarros ha producido al planeta fue el punto de inflexión también para la organización política que nos hemos dado, por su magnitud, consecuencias y variables.

Cuando todo estuvo parado, fue la ocasión perfecta para que reaccionaran las élites del poder (las únicas que podían moverse) y fue entonces cuando empezó a gestarse la contestación mundial al Estado del Bienestar.

La división en bloques políticos, descolonización completa de Asia y África, el surgimiento de las dictaduras latinoamericanas y la creación de las grandes esferas económicas mundiales fueron los pasos a seguir. No sólo fue el FMI, la ONU o en Banco Mundial, sino instrumentos menos palpables como el Club Bilderberg, los que aunaron a los poderosos en defensa de sus prebendas.

El ataque directo llegó a finales de los años 1970, principios de los 80 (la era Reagan-Thatcher) cuando todos pudieron palpar el frenazo y marcha atrás de las conquistas sociales que habían caracterizado todo el siglo anterior. Y ahora podemos calibrar el alcance de este ataque, desmantelando los instrumentos de control del capital que tenemos y que nos han ayudado a que las injusticias, si bien seguíen siendo enormes, podían ir corrigiéndose con lentitud pero sin dilación, lo que de toda la vida habíamos conocido como "sin prisa pero sin pausa".

La deuda, los bonos, el cambio moneda y todos los demás son viejos conocidos del mercado financiero, nos on nuevos, no es de ahora. Lo que sí es nuevo es la forma de organización de los poderosos. Nosotros, los pobres, seguimos con la misma organización que teníamos hace más de 140 años.

Pienso pues que no perdemos nada en buscar de inmediato, tras las reflexiones de todos los pensadores de nuestra reciente historia(Gandhi, Luther King, o más de cerca Jose Luis Sampedro) otras formas de organización que nos lleven a expandir el Estado del Bienestar y exportarlo a los nuevos espacios que lo estñan pidiendo a gritos, como es su implantación en Oriente Medio, Magreb y Asia o su consolidación en América Latina.

Esta todo escrito, no hay que buscar nuevas fórmulas maravillosas para implementar esta idea. Solo hay que ir a la biblioteca y ponerse a trabajar, a no ser que nos las privaticen, mientras que eso no suceda nos queda, al menos, otra oportunidad.