Que las primeras palabras fueran un saludo seguido de una sonrisa suspirada, tan exacto, tan certero. Y después, que a diario ofrecieras el mismo acento, sin cansarte y sin guardarte nada, sin nada más.
Que sin darme cuenta me abrigaras con tus ocurrencias, con tu carcajada, haciendo que te soñara mientras sonara la música que sonara... así es como estás aquí.
Que tan poderoso fue el primer grito, la primera complicidad, ofreciendo al mundo entero que te escuchara, sin importarte quién ni cuantos estuvieran cerca o lejos. Porque eres así, leal a tu alegría.
Que hayas reconocido al otro lado del mundo el mismo brillo que tu llevas en tu mirada, y sin que sea ni invierno ni verano, acomodes la historia del mundo a la tuya propia, porque sabes hacer que cualquier problema sea fácil de resolver.
Que huela a mar y piense que hueles así, que se cuele la sal en mi casa y piense que son tus abrazos los que han venido a verme, que hayas conseguido que mire por la calle por si en una sorpresa apareces.
Que no me importe si solo un lucero en el cielo alumbra una noche completa si sé que me estás pensando, porque cuando te hablo mientras cocino, sé que me estarás hablando, y que me hablas porque sabes que me enamoré de tu voz.
Y yo también a ti.
Comunicación y Arte están unidos. Hablamos si quieres. Mediterráneo para todo. Siempre es mejor el Sur ❤
jueves, 1 de octubre de 2015
miércoles, 10 de junio de 2015
Pedro no se fue
Conocí a Pedro en Donosti, cuando ya el crecimiento de la FELGTB era imparable y aglutinaba a la mayoría de los movimientos y colectivos de España. Como a casi todos y todas, de inmediato me impresionó su forma de entender la vida y la actitud que en la vida y en la política hemos de tener los activistas.
Eso fue hace casi 20 años, poco después, animado por él y otros muchos comenzaba el camino en Murcia de otro movimiento, Pecaminata, que desde la Universidad Pública lanzaba una campaña a cara de perro para que el PP legislara una sola palabra en materia de igualdad, la igualdad de todos y todas. En ese tiempo Pedro Zerolo desembarcaba en Murcia para asistir a nuestra maratón particular, dándonos apoyo y compresión, lo teníamos todo en contra y lo tuvimos durante muchísimo tiempo, casi toda una década.
En esos tiempos, sin casi recursos, Pedro se quedó en casa, comió en casa y durmió una siesta para poder continuar la ingente cantidad de reuniones y entrevistas que le habíamos preparado. Era un comienzo, de ahí surgieron las tareas mas importantes que he hecho en política, mi trayectoria en los movimientos civiles y mi compromiso con la política de la calle, la de la cercanía, la que no se hacía en los despachos, sino con la gente.
Pude ser el primer Coordinador Federal LGTB de las Juventudes Socialistas de España, y el primer Coordinador Regional LGTB del PSRM, llegar a la Presidencia del Consejo Regional de la Juventud y a las Delegaciones de Alumnos de Educación y Letras, todo por un único objetivo, hacer mas fácil la vida de la ciudadanía. Gracias Pedro.
Todo eso, además del inestimable apoyo de mi familia y amigos, se lo debo a figuras como Pedro Zerolo, que siempre me habló sincero, paciente y sereno, para que mi pasión no se transformara en energía perdida; que siempre me aconsejaba atento, cálido y cercano para que todo el trabajo que un puñado de activistas en la lejanía de la Región de Murcia no cayera en saco roto. Todos los homenajes son pocos para alguien que consiguió cambiar la realidad social de un país, y la vida de unos cuantos jóvenes que quisimos que esos cambios también llegaran a nuestros pueblos y a nuestra tierra.
Junto con Pedro, Beatriz Gimeno, Boti García Rodrigo, Juana Ramos y otros aliviaron el pesar que nos supuso ser carne de cañón para una derecha embravecida, una prensa ignorante y una oposición política apática, ellos consiguieron salvarnos de nuestros "años de plomo".
Si tuviera que recordar algunas palabras de mis ratos con él, serían aquellas en las que me decía: "Cuando lo consigamos, serán muchos los que dirán yo estuve allí , pero sólo nosotros sabremos los que de verdad dimos la batalla". Y aun con todo, el triunfo, nuestro triunfo, es un triunfo para toda la ciudadanía, para un país mejor.
Rafa, Raúl, Mari, Alejandro, Miguel, Antonio, Lorena, y algunos mas que nos tiramos a una piscina sin agua y que ayer, cuando Pedro nos dejó, cada uno en nuestra nueva vida, lloramos y sentimos perder un pedacito de lo mejor que nos ha pasado.
No te has ido, no te vas. Estás aquí, siempre estás aquí.
Gracias siempre.
sábado, 2 de mayo de 2015
SOS 4.8. De Entrada NO, por favor.
Son muchos los años que veo como el fenómeno y los fans del festival SOS, inunda toda la parrilla cultural de la Región, desde los eventos propios que rodean y conforman el mismo, pasando por las redes sociales hasta las conversaciones de las semanas previas.
No he considerado nunca, tampoco ahora, de sustancial importancia ningún evento, como para llegar a eclipsar al resto del panorama cultural. Aunque parezca, por inundación mediática, todo lo contrario. Cuando se centraliza o se focaliza toda la atención en un mismo punto, corremos el riesgo de olvidarnos de todo lo demás, a menudo, de todo lo importante.
Existen para mi tres razones fundamentales por las cuáles no me gusta, deploro y no participo de este evento, tal y como está concebido. Sin duda puede ser razones discutibles, pero son las mías:
En primer lugar no puedo asistir a este festival, porque con su organización y realización, se detraen ingentes recursos públicos que bien hacen falta en otras parcelas de la cultura, que están desde hace los mismos años, bien identificadas, como son las bibliotecas públicas (exhaustas de fondos) o la red de museos y sitios de interés turístico de la Región (sin el suficiente personal cualificado, llegado a ser atendido por voluntariado). Considerar preferente la realización del SOS, mientras siguen esquilmadas las manifestaciones culturales propias de la Región y el acceso a la cultura es restringido porque la población subsiste con niveles de pobreza por encima de la media nacional, es una obscenidad ética y política inaceptable.
Después podríamos entrar a analizar el "portentoso" cartel de participantes, pero como eso entra en lo mas profundo de la subjetividad ni siquiera me voy a detener en el mismo. Lo que sí recogeré en este post, son las numerosas ocasiones en las que se ha abogado por traer a primera línea a grupos de la Región, siempre en vano.
En segundo lugar, si la atención de las instituciones públicas fuera real, no habría lugar para el desmedido, a todas luces, aumento de tráfico y consumo de sustancias poco recomendables para la salud pública, al que se hace, en mi opinión, la vista gorda en pro de no causar demasiados estragos a parte de los asistentes al festival.
Ni que decir tiene que el control acústico del evento es inexistente, por lo que las quejas y denuncias de los vecinos de los escenarios se siguen repitiendo, como cada año se repite el propio festival.
En tercer y último lugar lugar, y este sí es un punto por absoluto personal, siempre he defendido que los acontecimientos cerrados y extremadamente multitudinarios, destilan un tufo a aborregamiento propio de otros tiempos, que no casa con casi ninguno de los intereses últimos que persigue la cultura.
Es por ello por lo que, a falta de reestructurar la dinámica de este festival, ni he asistido ni lo haré.
Disculpen las molestias.
No he considerado nunca, tampoco ahora, de sustancial importancia ningún evento, como para llegar a eclipsar al resto del panorama cultural. Aunque parezca, por inundación mediática, todo lo contrario. Cuando se centraliza o se focaliza toda la atención en un mismo punto, corremos el riesgo de olvidarnos de todo lo demás, a menudo, de todo lo importante.
Existen para mi tres razones fundamentales por las cuáles no me gusta, deploro y no participo de este evento, tal y como está concebido. Sin duda puede ser razones discutibles, pero son las mías:
En primer lugar no puedo asistir a este festival, porque con su organización y realización, se detraen ingentes recursos públicos que bien hacen falta en otras parcelas de la cultura, que están desde hace los mismos años, bien identificadas, como son las bibliotecas públicas (exhaustas de fondos) o la red de museos y sitios de interés turístico de la Región (sin el suficiente personal cualificado, llegado a ser atendido por voluntariado). Considerar preferente la realización del SOS, mientras siguen esquilmadas las manifestaciones culturales propias de la Región y el acceso a la cultura es restringido porque la población subsiste con niveles de pobreza por encima de la media nacional, es una obscenidad ética y política inaceptable.
Después podríamos entrar a analizar el "portentoso" cartel de participantes, pero como eso entra en lo mas profundo de la subjetividad ni siquiera me voy a detener en el mismo. Lo que sí recogeré en este post, son las numerosas ocasiones en las que se ha abogado por traer a primera línea a grupos de la Región, siempre en vano.
En segundo lugar, si la atención de las instituciones públicas fuera real, no habría lugar para el desmedido, a todas luces, aumento de tráfico y consumo de sustancias poco recomendables para la salud pública, al que se hace, en mi opinión, la vista gorda en pro de no causar demasiados estragos a parte de los asistentes al festival.
Ni que decir tiene que el control acústico del evento es inexistente, por lo que las quejas y denuncias de los vecinos de los escenarios se siguen repitiendo, como cada año se repite el propio festival.
En tercer y último lugar lugar, y este sí es un punto por absoluto personal, siempre he defendido que los acontecimientos cerrados y extremadamente multitudinarios, destilan un tufo a aborregamiento propio de otros tiempos, que no casa con casi ninguno de los intereses últimos que persigue la cultura.
Es por ello por lo que, a falta de reestructurar la dinámica de este festival, ni he asistido ni lo haré.
Disculpen las molestias.
domingo, 26 de abril de 2015
Diez años de libertad
Todas las luchas sociales siguieron siempre el mismo camino. Primero conseguir atraer una mayoría social que propiciara un cambio político y tras él, un cambio parlamentario.
Ésta era la sencilla, pero a la vez dificilísima tarea, que nos marcamos hace muchos años aquellas personas que nos llamábamos "activistas".
Las y los activistas vivimos hace 10 y mas años con mucha ilusión y con mucha energía, porque era nuestra labor, nuestro compromiso con hacer un mundo mas justo, mas equitativo, mejor para las generaciones que venían detrás. Una alegría que íbamos expandiendo por las calles de una sociedad acostumbrada a vivir tranquila, sin demasiados sobresaltos, que no gustaba (y en general no gusta) de alteraciones que la sacaran del sofá.
Era nuestra principal tarea el convencer de manera personalizada a todas aquellas personas que nos encontrábamos en nuestro camino diario, ya fueran profesionales, sindicalistas, políticos, empresarios, funcionarios públicos, amas de casa...daba igual. Teníamos que ir a por todas, porque para nosotras y nosotros, los derechos eran todos o ninguno.
Manifestaciones, besadas, pancartas, gritos, congresos, recogidas de firmas, apostasías, reuniones, ruedas de prensa...habíamos usado todas las herramientas que la democracia nos había dado para enfilar una propuesta que nos equiparaba al resto de la ciudadanía, poder casarnos. Porque nuestras leyes solo consagraban una forma de convivencia, el matrimonio, y ahí es dónde debíamos llegar, a la posibilidad de casarnos.
El resultado de la votación en el Congreso de los Diputados retrató a cada uno, y el posterior "Recurso de la Vergüenza" también. Pero ya nada nos pudo parar. Ya éramos libres.
No sería justa mi memoria si no recordara, además de las alegrías, las grandes soledades que muchas y muchos vivimos aquellos años. Me recuerdo solo, muy solo. Me recuerdo como muchas y muchos activistas que tenían que lidiar a diario con el mismo discurso en casa, en el trabajo, incluso en los momentos de ocio, siempre respondiendo a las mismas preguntas, siempre defendiéndome de las mismas acusaciones.
Óscar, Mario, Alejandro, Xexu, Rafa, María, Yolanda, mis padres, mi hermano Manuel, fueron el pilar indispensable para que no me derribara. Es como si al final de todo, fuera a ellos a quiénes les debes la victoria y no a tus propios méritos, y me gusta sentirlo así.
Hoy, diez años después de tantas lágrimas y de tantas sonrisas, quiero dar mi reconocimiento a todas y todos los activistas que estuvimos en las pequeñas ciudades y los pueblos dando tantas y tantas charlas y conferencias, expuestos sin ningún parapeto al escarnio y la burla, porque fueron, porque fuimos, los que construimos un país mejor, un país mas grande.
Reivindico para el recuerdo colectivo a las pequeñas acciones que, de forma continuada, han labrado algo mucho mas reconocible para el gran público, la consecución de los derechos civiles y su aplicación a la ley.
A todas vosotras, a todos vosotros, anónimos con nombre y apellidos, diez años os llevo dando las gracias.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Universidad rentable
En la brava batalla por la financiación, que volvemos a ver en los últimos años a finales de ejercicio fiscal, la universidad pública se mantiene viva con respiración asistida.
El modelo de financiación que manejamos en la mayoría de los estudios de la OCDE, entre los cuales se encuentra España y sus 50 universidades públicas, utiliza la tosca variable de dividir el total del presupuesto asignado a la universidad entre el número total de alumnos que acoge cada año. Una operación tan burda como explicar la rentabilidad de una explotación ganadera (salvando las distancias) dividiendo el pienso comprado entre las cabezas que tiene el propietario de las vacas.
No hay que pedir perdón por el ejemplo, puesto que es éste y no otro el esquema que manejan las Administraciones Públicas desde hace unos años, al dictado de los consabidos recortes que se nos imponen desde fuera. No siempre ha sido así, pero tampoco haré una retrospectiva de la universalización de la educación superior y los campos ganados a la ignorancia. Esa lección está mas que documentada y explicada.
Sí quisiera, en este caso, apuntar que hay un descarado interés ya instalado en los medios de comunicación generalistas por plantear un falso debate: el costo VS rentabilidad de nuestra universidad. Han sido varias las noticias y reportajes dedicados a este ámbito por dos grupos, VOCENTO y PRISA, implicados ambos en diversas iniciativas empresariales para entrar en el mundo de contenidos que se genera desde la universidad. Es decir, con marcados intereses en la desregularización.
Ninguno de los datos mostrados en esos reportajes muestra la diversificación social conseguida por la implantación territorial de la universidad pública, ni tampoco la evaluación generacional, que en términos de progreso global, ha sustituido a una sociedad eminentemente detraída en ciencia e intelecto por una ciudadanía crítica, contestataria y que asume de forma responsable su futuro a medio y largo plazo.
El costo, como en los mejores fondos de inversión, se mide por la renta a años vista, no por el mediocre dato de empleos obtenidos a los pocos meses de sacar la titulación (dónde encontraríamos la paradoja de solo conseguir trabajo si estudias en la privada). Tampoco se mide por los gastos de personal (la madre del cordero), que van cambiando dependiendo de la voluntad política de turno y vimos por ellos que ninguna universidad cerró, es decir, que es variable. El verdadero examen ha de realizarse con la mesura del tiempo y el estudio de cuáles eran los objetivos reales de la institución. La vertebración de la sociedad civil y su empoderamiento son los que, a mi criterio, han de lucharse.
Pero no quiero eludir un aspecto sensible del debate planteado, las tasas que el alumnado paga por las matrículas. El actual gobierno incrementó el techo al que se debía hacer frente por parte del alumnado, dejando fuera del sistema (conscientemente por no implementar al mismo tiempo un sistema de becas equiparable a las rentas) a cerca de cincuenta mil estudiantes en todo el territorio nacional. Mas allá de la concepción ideológica de quién debe estar en las aulas, la barrera de las tasas forma parte de ese falso debate al que antes hacía referencia. Encontramos realidades divergentes, como es las de la laureadas universidades estadounidenses dónde los ya graduados deben a las mismas cerca del billón (con B) de dólares y que éstas saben que no terminarán de cobrar. O el simil de las universidades chinas, ya primeras en los afamados rankings de competitividad, donde ninguna de ellas ha servido en los últimos 25 años para generar espacios de libertad en un país sumido en una de las mas terroríficas dictaduras que el mundo ha conocido. ¿Son pues estas universidades ejemplo de rentabilidad?
En el caso nórdico, las tasas son puramente testimoniales e incluso en el período de estudios, países como Dinamarca asigna un salario a sus alumnos universitarios. ¿Sería este un caso de costo evaluable según los márgenes de la OCDE, la UE o el ranking de Sanghai?. Globalizar un criterio único no viene a ser una tarea titánica, simplemente es imposible, porque la concepción de ciudadanía es diferente en su origen. Yo abogo por la convergencia en un espacio de educación superior que se refleja en iniciativas como la Carta Río 2014, que demanda espacio social y de investigación como inversión de futuro y dónde pienso está la "luz al final del túnel".
Pero centrándome en las tasas de aquí, las de ahora, hemos podido observar después de dos ejercicios tras su implantación que no han servido ni para solventar los problemas de tesorería de la universidad pública, ni para destinar mas fondos a la investigación de mano de la empresa privada, ya que al elevar tasas pierdes alumnos por curso completo y por tanto ingresos efectivos, además del capital humano que hubieran sido los futuros graduados e investigadores. Un informe del Ministerio de Hacienda del año 2006, elaborado a petición de las autoridades europeas para reflejar en EUROSTAT las medias de la UE, ya alertaba a este respecto que el incremento por encima del 25% del precio total de las matrículas a cargo del alumnado, supondría la expulsión de facto de las aulas de un número indeterminado pero importante de personas, alumnos sobre todo, pero a falta de alumnos ¿porque mantener otro número también significativo de profesores?. Ese informe se guardó en un cajón hasta que Montoro y Wert lo desempolvaron.
El resto, como se suele decir, es historia conocida. Podéis hilar fino a partir de ahí y llegaréis a jugosas conclusiones. Pero en mi reflexión final quisiera poner el acento en la idoneidad de que, al menos por motivos económicos (que el dinero es de papel) no perder mas cerebros, no hay mas que ver un informativo en televisión para comprobar que no andamos sobrados.
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